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jueves, 26 mayo, 2022

Me encanta el corazón de un italiano en París

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Solicitar una revisión Un italiano en París, una historia de amor di Alberto Mattioli, come da sana massima giornalistica, sono stato assalito da un cupo brivido: «scansare semper i libri dei colleghi o saranno crucci»; tanto más que el autor, con quien convivió en la década del “primero de Sant’Ambrogio alla Scala”, terminó en el primer capitolio con: “¿Un libro de París? ¿No eres fotógrafo? Dopo che ne hanno scritto tutti? ¿Que te crees que eres? » Eso es lo que pienso que pienso. Ebbene mi sbagliavo! E avanzando la página en la página descubrí que estarán acompañados por el área en el paseo marítimo de Senna de este baudelaire fláneur , y un sabroso levantador de pesas. Facil de cocinar.

La Canopée

Tanto que decir, incapaz de asistencia crítica, el sistema de confianza de Mattioli en Canopea, la nueva solución arquitectónica que ha hecho posible en el pasado del Foro de los Salones: era brutal en el mundo de «París», «no muy hermosa » y caparazón inferior di princisbecco: fulgente più del romano Altare della Patria, non meno dysfunzionale e molesto alla vista.

una empalizada

«La ciudad es un palincesto, donde la época ha escrito su precedente sin estar lejos tabula rasa»Scrive Mattioli. Ed ecco che si condensa in questa frase la magica alchimia parigina, che il chronista “puntuto” affronta con leggera spudorata precisione, conquistando con aneddoti – pur quelli assai noti – anche il più esigente fra gli innamorati di questa incantanatrice Medusa.

El Marais

Foto documental de la mano («Palazzo Rohan-Guéménée in Place des Vosges, era la casa di Victor Hugo… Place de Furstenberg, la Maison Delacroix» etc…), encerrándose en la pasarela antes de la carta con nosotros. Soprattutto, questo Virgilio dal viso barbuto e fintamente bonario, (conosciamo la sua penna acuminata in fatto d’Opera), procede di palazzo in palazzo per raccontarne gli antri più nascosti e gli abitanti più celebrati. “Tornasse al mondo il commissario (… Maigret) non lo riconoscerebbe il Marais. Risanato, ridipinto, gentrificato, è oggi il quartiere più modaiolo (…) pieno di boutique folli e di negoci eccentrici (…) Poi però imbocchi una stradina o un ‘punto muerto e li ritrovi, l’artigiano nella sua bottega buia o la passeggiatrice che ancora adesca sulla strada nonostante Internet, e allora capisci che questa città continua a cambiare ea stupirti, ma resta semper la stessa ». Se acabo scolpiva il giovane Simenon.

Museo Carnavalet, la muestra Marcel Proust, una novela de París

E via così: «Altro luogo dove non si va mai è la Chapelle Expiatoire … Boulevard Haussmann all’altezza del numero 102 … proprio dove Proust visse al primo piano … e si fece approntare la famosa stanza da letto rivestita di sughero». El lugar que está abierto, el final de la tradición, se conserva en el Museo Carnavalet, que está dedicado al Imperio Romano. Marcel Proust, una novela de París. Il luoghi parigini más emblemático de A costa del tiempo perdido ellos son los protagonistas de esta exquisita exposición (que finaliza el 10 de abril) con un ensayo de ambiciones, ambientes y farándula parisinos viajes inmortales del gran romance. El Carnaval era el museo favorito de Italo Calvino, que era muy popular y visitaba el corazón del Marais, el apartamento era hermoso, y Mattioli lo describió como un pez «fino» y único en su cuadro imaginario, inspirador pidiendo un boleto. I brocantes del Pueblo San Pablo.

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