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martes, 19 enero, 2021

Y ahora los días se hacen más largos …

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Con un poco de superstición, me sentiré aliviado al ver el cambio de fecha. Contaré, mi ojo está enfocado en los números que se reemplazan, 23:50 … 51 … 58 … 2020 … y … y … ¡2021! Año nueve. A estrenar, todavía en un paquete, para abrir como regalo. Sé que son solo números, abstracciones ingrávidas, pero nos guían. La vida humana se riega, se cuadra, se alimenta de símbolos, la realidad no es nada sin las palabras que la dicen. Entonces, en unos días la cantidad de años cambiará, espero que todo cambie a la vez.

→ CRÓNICA. «El sol pronto hará estallar las nubes»

Con motivo de 2020, con alegría arrancaremos la última hoja de las efemérides y la aplastaremos con un poco de vana satisfacción, pero cuando las cosas no vayan tan bien, no habrá satisfacción estúpida, todo el mundo está bien. Fue duro vivir este año. Y vuelvo a decir que desde donde estoy un poco protegido del destino: no he estado enfermo y no me han arrojado a la pobreza, mis proyectos cancelados pueden ser restituidos y mis pérdidas siguen siendo razonables, ese no es el caso. no es todo el mundo. Mi diario está lleno de notas de cancelación tachadas, los próximos meses están vacíos, pero aún espero que suceda algo. Cuando nos ocupamos de los libros, tenemos más esperanza en estos tiempos oscuros que cuando nos ocupamos de la comida y el vino. Pero aún el peso está adentro, pesa.

«Es de noche, esta larga noche del solsticio de invierno, más larga que los días», escribe Anne Lecco en sus cartas a Marie (más precisamente: A Marie. Cartas). Marie, sí, exactamente este. Anne Lecco es dominicana, doctora en medicina y filosofía, ambas, y practica su arte en las cárceles, donde las cosas realmente van mal. Y en este librito, sonriendo con tierna empatía, con ese humor tranquilo con gran inteligencia, escribe una carta todos los días, a modo de cuenta atrás para el Evento, las escribe a quien será el lugar del mismo.

→ LEER. Para sacar esperanza de María

Habiéndome encontrado con este libro en los últimos días de diciembre, leí las sucesivas cartas como pasos hacia una época en la que las cosas hubieran sido mejor; irá mejor. Solo decirlo me hace decirlo más duro. El milagro de este librito, encontrado en el momento oportuno, que por casi dos mil veces reelabora la historia del Nacimiento, que para mí acompaña mi esperanza de recuperarme.

«El anuncio no tiene dirección», dijo Anne Lecco, inclinándose sobre el texto, mirando cada detalle que ha cosechado grandes profundidades. «Ella es una promesa para todos. Lo acepto como tal.

“El clima frío y gris del invierno hace que nos quedemos adentro, este es un buen momento para los visitantes, saben cómo encontrarnos en casa. (…) La lluvia paró. El silencio es profundo. La luna se puede ver detrás de grandes nubes. Las estrellas contuvieron la respiración y se prepararon para encontrarse con el primogénito del mundo. «

Es hora de esperar, de vez en cuando. Esperando en Nazaret, cuando no se sabía nada del que había vivido allí durante más de treinta años antes de partir. «El silencio de Nazaret, una vida enterrada, sólo puede animarnos a pasar por los períodos de entierro con gran calma», escribe Anne Lecco. Extraigo del libro, extraigo frases de su contexto, pero mientras leo, me hablan. Encuentro allí luces parpadeantes, lo que significa, por ahora, tanto entonces, para el Adviento, como para la profundidad del invierno, para los momentos quietos que esperan el renacimiento.

→ ESPIRITUALIDAD. «La fe de María nos invita a una forma de perseverancia»

Ser limitado no significa morir, es vivir una vida sin empujones y sin proyecto, una vida que ya no sabemos hacia dónde va. Tengo la suerte de poder resistir con más facilidad, sin duda que muchos, la suerte de que mi vida en las páginas esté adaptada a esta enfermedad se puede hacer en parte sin salir; pero a fines de diciembre, cuando la noche se pone a plena luz del día, cuando la luz se apaga a las cinco, tengo la impresión de que el círculo de la vida se estrecha y me aplastará.

Pero aquí está la Natividad, aquí está el año que termina, se llama año calendario, aquel cuyo final vemos venir del paso regular de las figuras. En el fondo, cuando el mundo se apaga y no se mueve, cuando deja de respirar y parece desaparecer, nace. “La luz, la luz real que ilumina a cada persona, llega al mundo. El cielo se abre de nuevo.

→ CRÓNICA. Incidencia para 2020

Leerlo en las páginas de este librito fortalece mi paciencia. Vamos, 2021. Les deseo a todos que este año que viene, sean felices y abiertos a ustedes, y llenos.

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