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lunes, 17 enero, 2022

Consumo Recuerde que las etiquetas de los alimentos deben mostrar los alérgenos diferenciados de otros ingredientes.

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Una de las épocas del año en las que se registran más casos de alergias e intolerancias alimentarias es sin duda el verano. El período estival incluye, además del aumento de las temperaturas, cambio en los hábitos alimenticios a lo largo de la ciudadanía, por ejemplo, con más comidas fuera, vacaciones o comiendo más productos frescos.

En este marco, Consumption Responds quiere recordarle que ciertos alimentos o sus componentes pueden causar efectos secundarios en algunas personas en forma de intolerancia o alergias, y por ello queremos incidir en el mensaje preventivo para minimizar los posibles casos que pudieran surgir.

Dirección General de Consumo de la Junta de Andalucía Destaca la importancia de comprobar siempre las etiquetas de los alimentos con antelación, al ofrecer información imprescindible, describe detalladamente la lista de alergias e intolerancias a las que puede conducir su consumo.

Así, el etiquetado es la información básica que el consumidor debe consultar, que debe indicar, al lado o en la lista de ingredientes, la lista de alérgenos de una manera más visible, tipográficamente distinguido del resto del texto. En ausencia de la obligación de incluir una lista de ingredientes, la información debe ir precedida de la palabra «contiene» seguida de los elementos.

Los alérgenos se ven afectados por el Reglamento (UE) 1169/2011, de 25 de octubre, sobre información alimentaria para los consumidores, y destacan los cereales que contienen gluten (trigo, centeno, cebada, avena, pan, etc.), crustáceos (y productos a base de crustáceos), huevos y derivados, pescado, cacahuetes, soja, productos lácteos, frutos secos, apio, mostaza, sésamo o moluscos y productos a base de ellos.

No solo los alimentos tienen la capacidad de causar alergias. Un sector afectado en este sentido es el de la cosmética, y los consejos de Consumo Responde siguen reiterando la importancia de la etiqueta, que identificará el producto, las precauciones de uso y el reporte de alergias que padece la persona que lo consumirá con el fin de Evite el contacto con estos compuestos alergénicos. En este sentido, Al comprar cremas y similares, debe elegir productos que hayan sido identificados como hipoalergénicos, ya que minimiza los posibles daños cutáneos debidos a alergias.

Otra área que se ve claramente afectada por el problema de los alérgenos es la de los tatuajes, la micropigmentación y la perforación de la piel. En todos estos casos, el consumidor deberá informar claramente sobre las sustancias o productos utilizados que provocan reacciones alérgicas, y todo ello para evitar cualquier riesgo para la salud a toda costa.

En cuanto a la diferenciación entre alergia e intolerancia alimentaria, Solo en la primera fase el sistema inmunológico humano interfiere con la ingestión de un componente (alérgeno) de un determinado alimento y trae síntomas que van desde leves (urticaria, diarrea, vómitos, hinchazón, etc.) hasta muy graves (shock anafiláctico) . Por otro lado, en caso de intolerancia alimentaria, el sistema inmunológico no interfiere y no provoca efectos secundarios. La intolerancia ocurre cuando el cuerpo no puede absorber un determinado alimento o componente del mismo, y los síntomas más comunes son náuseas, vómitos o diarrea.

Especialmente durante este verano, a altas temperaturas y fuera de las comidas, si el consumidor va a comer en un restaurante, se debe consultar a la empresa sobre el problema de intolerancia o alergia, para una mejor orientación de la carta o menú, lo que se recomienda a lea atentamente para evitar alimentos que contengan sustancias que provoquen intolerancia o alergia a los alimentos.

Para evitar intoxicaciones, la principal recomendación es mantener una buena higiene al manipular, cocinar y limpiar los alimentos y evitar dejarlos al aire libre durante demasiado tiempo.

El consumo es responsable

En caso de dudas o consultas sobre consumo, los ciudadanos pueden ponerse en contacto con Consumo Responde, un servicio gratuito de información y consulta para consumidores y consumidores, impulsado por el Ministerio de Salud y Familia. Se trata de un servicio multicanal al que se puede acceder de forma continua a través del teléfono 900 21 50 80, en www.consumoresponde.es, mediante correo electrónico a [email protected]; y perfiles de Twitter (@consumorespuesta) y Facebook (www.facebook.com/consumoresponde).

También se puede obtener asesoramiento de los servicios provinciales al consumidor de las delegaciones territoriales de salud y familias presentes en todas las capitales de provincia, así como de los servicios municipales de información al consumidor (OMIC), así como de las organizaciones de consumidores y organizaciones de consumidores.

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